Hacer un proyecto fotográfico puede llevar toda una vida

Cada vez que escucho a un fotógrafo, o le leo, o me informo sobre las personas que hay detrás de las obras, me sorprendo (vaya tontería) del nivel de análisis que tienen, que suele ser directamente proporcional al nivel de síntesis que aplican en sus fotos, en las que se tiene que ser, sobretodo, ágil para encontrar el encuadre y el enfoque.

Gervasio Sánchez es un fotoperiodista. De estos en extinción, de los que inmortalizan instantes que crean historias. De los de antes de que las fotos en prensa escrita se sacaran de imágenes de televisión y de antes de que las fotos y las noticias se compraran y difundieran copiando teletipos de agencia. De los que analizan, reflexionan y sintetizan en un click. De los que, si vamos como vamos en medios de comunicación, sólo van a tener libertad para escribir (si pueden vivir de ello) en sus blogs y en los medios van a tener que hacer lo que tengan que hacer, que, posiblemente, sea ser politicamentecorrectoso y agradable. Aunque no sea ni correcto ni agradable lo que tienen que ver.

Ha trabajado en zonas de conflicto, ha realizado proyectos (como dice él) a corto y largo plazo, cubriendo información para medios en el momento y pensando en su proyecto a largo plazo.

El proyecto a largo plazo (me atrevería a decir) poco tiene que ver con la fotografía. Tiene que ver con el sufrimiento, con la cruda descripción del mismo. Gervasio se ha involucrado personalmente con las personas que ha fotografiado metiéndose en sus vidas. Enseñándonos lo inhumano de las guerras y situaciones en las que los derechos humanos ni se plantean, y lo falsa que es la política respecto a este tema. Nos hace ver lo que los medios no consiguen cuando tratan la información en piezas de minuto treinta segundos en los que se nos muestra sufrimiento, tratado como si no fuera tal, como en una película. Vemos minuto y medio de sufrimiento en Libia, minuto y medio de sufrimiento en Cuba, minuto y medio de sufrimiento en Palestina, minuto y medio de sufrimiento en Pakistán, minuto y medio de sufrimiento en Méjico… Demasiado sufrimiento que asumir. En prensa escrita, se mide en columnas. O palabras. Siempre enlazando un sufrimiento con otro sufrimiento. Pero rápido, que no afecte, que no toque, que después se tiene que poner publicidad.

Glorioso su discurso cuando le entregaron el Premio Ortega y Gasset de periodismo en el 2008, que concluía con: “… como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte”.

Aquí un vídeo de notodo.com, en el que le entrevistan. Maravillosa su humildad. Debajo, por si no queréis ver el vídeo (son tres minutines de ná), lo que más me ha llamado la atención.

http://www.notodotv.com/player/player.swf

– ¿Cómo fotografíar, escribir y hacer red al mismo tiempo? Trabajar más. Te levantas muy temprano y te acuestas muy tarde.

– Mi trabajo más duro no ha sido ser periodista en zona de conflicto, sino ser camarero en un chiringuito de playa durante diecisiete veranos.

– Una imagen de impacto no es interesante, puede ser fruto de la casualidad, de estar en el sitio indicado en el momento adecuado.

– Lo difícil es hacer un buen proyecto fotográfico. Puede llevar toda una vida.

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