Pour parler…

Hoy he leído en algún sitio una de estos posts sobre si un fotógrafo nace o se hace. Ni recuerdo en qué blog era. Pero me he quedado con la cosa esta en la cabeza…

No escribo casi, pero no me olvido de este blog, ni de la fotografía. Ya no hago casi fotos, y ya casi no leo sobre fotografía, pero la fotografía está siempre dando vueltas en mi cabecita rubia, y ahí va:

Todo el mundo es susceptible de hacer una buena foto. Primero gracias a las cámaras pequeñinas que todo el mundo podíamos tener y que no gastaban carrete y que te cabían muchas fotos. Hacías mil para aprovechar, con suerte cuatro. Después te dabas cuenta de que la buena, era la primera, o, como mucho, la segunda. Porque las que valen son las que tienen intención.

Luego gracias a las reflexazas, aunque no supieran muy bien cómo usarla, tirando de automático y sin revelar las fotos, pues como que ya daba el pego. Y total, no se  imprimen (que eso ya se había aprendido con las pequeñitas), pues pá qué pensar.

Y más luego con los aifones. Sí, hay que reconocerle al Jobs (que me cae gordo) que le metió una buena cámara a un teléfono, y junto con el desarrollo de aplicaciones de edición de imagen, sobretodo a partir de instagram, han hecho que se expanda no sólo la foto, sino la edición de imagen. Se conocen otras aplicaciones de edición de imagen (creo que ya he hablado de ello) y ya, con un poquito que tengas el ojo acostumbrado te salen unas fotos la mar de resultonas. Y, de paso, se desdemoniza al photoshop, que es que parecía que nunca antes había editado imágenes, y muchas fotos gloriosas se han hecho gloriosas en laboratorios.

Pero a lo que vamos, salen fotos resultonas, no buenas fotos. Y sale gente (mucha, afortunadamente) que hace buenas fotos resultonas. Pero no salen fotógrafos.

Nos arriesgamos. La fotografía es más barata a nivel usuario básico, y la verdad es que puedes arriesgarte con encuadres rarunos, con contraluces por eso de probar y disparar sin mirar. Y cuando alguien te dice que se puede editar la imagen, pues reencuadras y corriges desde el iphone, ipad o pc (gimp mola para estas cosoncillas de retoques) y ya. Pero eso no nos convierte en fotógrafos.

De hecho, en valores relativos, no creo que tengamos ahora más fotógrafos que hace 50 años. Posiblemente en absolutos, sí, pero es que somos más. Una personita que se gasta una pasta en una cámara buenísima, con lentes estupendas y hace fotos correctas, no es un fotógrafo. Según mi modesto modo de ver, ni aunque en el concepto de sus facturas ponga que hace fotos, es un fotógrafo.

En mi infantil e idolatrada idea, un fotógrafo es un señor (o señora) que plasma en imágenes lo que piensa. Lo que piensa de cada cosa. Lo que piensa de todo lo que ve. Lo mete en una foto. Con la elección del encuadre, con la elección de la luz. Y vale que los fotógrafos tienen que comer y necesitan trabajos alimenticios, que pocos podrán darse el caprichazo de vivir de exposiciones o de que les paguen por las fotos que quieren hacer, pero lo que diferencia a una foto correcta de una fotofoto es ese punto personal, de riesgo, de querer (aceptémoslo) modificar la realidad para que, en la foto, se plasme la realidad que el fotógrafo tiene en la cabeza.

Un fotógrafo es ágil, es rápido, es, como dice este señor, un ser que sintetiza todo lo que sabe, lo que ha visto, oído y, en definitiva, lo que le ha conmovido, en una foto. O varias.

Me gusta ver cómo un fotógrafo monta una exposición, cómo coloca las fotos.

Para mí es lo mismo que un poeta que selecciona poemas para un libro, o un compositor o banda eligen las canciones y el orden que irá en un disco. Claro que cada foto se puede mirar por separado, pero lo que es seguro, es que se ha hecho en un contexto determinado y en un momento determinado.

Un fotógrafo es un compositor.

Un fotógrafo pilla sus fotos por separado y les da coherencia. Construye una obra superior a base de cachitos. Creo que un fotógrafo (armado con un iphone o con una hasselblad, da lo mismo) es capaz de coger fotos sueltas y construir una historia. Porque desde mi infantil cerebrito, creo que un fotógrafo tiene siempre algo rondándole en la cabeza que no puede separar de las fotos que esté haciendo. Aunque le toque fotografiar un bautizo después de un accidente de coche, creo que lo que prima, más que lo que tiene delante, es lo que tiene dentro.

Si tienes algo que transmitir, eres fotógrafo. Si no tienes nada que transmitir, haces bonitas postales que podrás regalar para convertir en MUY DIGNOS y bonitos imanes de nevera, pero no serás fotógrafo.

Y he dado mil vueltas buscando fotos y fotógrafos y reflexiones y mil cosas… Me he dado cuenta de que sé muy poco de fotografía. Que conozco muy pocos fotógrafos. Y necesito instruirme YA.

Al final me he quedado en Avedon, he seleccionado un mogollón de enlaces con fotos conmovedoras, retratos maravillosos, pero me quedo sólo con ésta: una sesión para Vogue, Dovima con elefantes. Yo conocía una foto de esta sesión, pero no había visto otra.

Soy mega ignorante en fotografía… Tengo que instruirme ya. Y rápido, que el tiempo vuela. Y así, puede, deje de escribir cosas que pienso porque sí, para perfilar un razonamiento más específico. Vamos a ello…

(Va, para acabar de desmitificar, decidme que un fotógrafo no monta una expo, que lo hace el comisario.)

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